Cuando nos relajamos ocurre que nuestras ondas cerebrales disminuyen la velocidad hasta la frecuencia menor que llamamos Alfa. Así como las ondas Beta se hallan asociadas con estar en actividad, el estado Alfa se experimenta como sentimientos de bienestar, en particular, de no estar sometido a presión. Si disminuimos la velocidad aun más que en Alfa (debajo de 7Hz) entramos en la onda de longitud Theta, el estado semidormido o de sueño. Cuando estamos en un sueño profundo y sin actividad onírica nuestras ondas cerebrales han disminuido la velocidad hasta 0,5 y 4 Hz, que es la amplitud Delta.
Alfa es el estado de conciencia más agradable. De hecho, ha sido vinculado al estar despierto, aunque en un cuerpo dormido. En otras palabras, una combinación de mente serena, despejada, libre de tensión, y un cuerpo que esta totalmente relajado. Es este estado Alfa el que es facilitado por la meditación y que a veces se menciona como el espacio meditativo. Y es en este espacio Alfa que la tensión se evapora, las baterías se recargan, los estragos de la tensión cotidiana son reparados y experimentamos una sensación de individualidad y de bienestar, de estar absolutamente bien con el mundo.
Así pues, el "Estado Alfa" es el estado de relajación y vigilia tranquila, acompañado de una concentración relajada y de estimulación sensitiva, especialmente de sonido e imágenes. Se caracteriza por un aumento de las ondas cerebrales alfa y se acompaña de sensación de tranquilidad, libre de tensión y de ansiedad.
El cortex cerebral
De todos los mamíferos, el cerebro del homo sapiens-sapiens se caracteriza por el desarrollo de lo que se llama "cortex cerebral" que es la parte más exterior del encéfalo y que tiene una textura rugosa de color blanco ligeramente grisáceo, parecida al aspecto de la mitad de una nuez. Gracias al cortex, tenemos pensamiento abstracto, creencias y capacidad de previsión de futuro, entre otras cosas. Precisamente es el cortex cerebral lo que diferencia a la especie humana del resto, en cuanto al sistema nervioso se refiere.
En segundo lugar, debemos apreciar que nuestro cerebro funciona básicamente con energía bio-químico-eléctrica. Aunque la potencia de la electricidad que manejan nuestras neuronas es baja (se mide en milivoltios), dicha potencia le es suficiente para procesar, manejar, distribuir y usar cantidades ingentes de información y generar multiplicidad de respuestas (casi infinitas en posibilidades).
El descubrimiento de las frecuencias cerebrales
Poco después de la II Guerra Mundial, un psiquiatra alemán, profesor de la Universidad de Viena, llamado Hans Berger (1843-1941) demostró con un aparato "amplificador" al que se bautizó como electroencefalógrafo que existía un potencial eléctrico (oscilaciones de tensión) en el cerebro humano. Antes que él, el médico inglés Richard Caton (1842-1926) demostró potenciales parecidos en perros. Los primeros tipos de frecuencia que se descubrieron fueron las "alpha" y las "theta". Más tarde se completarían con investigaciones que completaron la gama de registro del electroencefalógrafo.
Cada tipo de onda se traduce en un estado psico-neuro-fisiológico diferente. Es decir, nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestra actividad física y fisiológica es completamente diferente en cada uno de estos estados o frecuencias. El tipo de substancias neuro-químicas y hormonas vertidas al flujo sanguíneo varía según el tipo de frecuencia. Y tanto según la presencia y cantidad de dichas substancias como el estado de ánimo que tengamos, interactúan entre sí para producir un estado físico-fisiológico-mental-comportamental final.
El Estado Alfa es apropiado para aprender a gran velocidad, leer velozmente, concentrarse y memorizar más, relajarse, meditar y, en general, toda actividad de reflexión. Es posible alcanzar este estado sin mayores complicaciones ni filosofías. Hay un cojunto de métodos comrpobados que lo provocan y que Sergio Valdivia, en su audio libro con prácticas "Curso para el Estado Alfa", explica y lo deja al alcance de todo el mundo. Se puede ver más informacón sobre estas grabaciones en www.circuloaleph.com/editorial/alf.htm
lunes 9 de noviembre de 2009
miércoles 4 de noviembre de 2009
Leer para ser libres
La lectura es importante para ser hombres libres y resulta fundamental para la plena realización del destino humano sobre la superficie de la tierra. Y todo ello, porque permite a una persona elegir, entre una gama muy amplia de asuntos y materias, aquella pepita de oro, haz de luz o diamante vital que se adopta y luego se expande; doctrina de vida y desarrollo personal que más le conmueven y repercuten en el espíritu y constituyen nuestra misión de vida. Pero, además, porque los libros permiten de manera ilimitada profundizar en los temas o propósitos que cada quien elige, debido a que todo el conocimiento sobre una materia está depositado en los libros, permitiendo a toda persona realizarse plena y lúcidamente en la vida.
El mundo moderno nos enajena, haciéndonos "cosas" y nos sumerge en un cajón de baratijas; porque la vida se ha convertido en una esquina estridente de ruidos ensordecedores donde nosotros no estamos seguros de si el lugar donde nos hallamos es aquel que buscábamos a donde queríamos y debiéramos estar o quizá sea aquel en donde estamos más irremediablemente perdidos, de allí que la lectura sea la hebra para encontrar la hebra el ovillo que verdaderamente somos.
De allí que cada vez la reflexión, intimidad y toma de conciencia -que es el verdadero medio vital de la lectura- están más y más extrañadas, excluidas y enajenadas de nuestras vidas y somos ya como sombras fantasmales y sonámbulas de la existencia. Y es muy difícil volver al centro de encuentro de nosotros mismos, a la armonía y paz interior, a la de tranquilidad de espíritu que debe tener cada quien para que la lectura exista, -porque ésta se da o no como una profunda indagación y franca conversación interior con nosotros mismos- y no perdernos sino multiplicar en cien y mil lecturas más la maravilla que es la vida, la misma que se justifica en la medida que se la lee y se le encuentra su significado esencial.
Danilo Sánchez L., Perú.
Evaluadores independientes califican los cursos de Lectura Veloz del Instituto Internacional CIRCULO ALEPH como uno de los mejores en habla hispana. Hay cursos presenciales en Chile (http://www.circuloaleph.com/instituto/lev.htm) y curso en línea para toda Hispanoamérica (http://www.lecturaveloz.com/)
Para más artículos sobre Lectura Veloz pulsa unas líneas más abajo donde dice "Etiquetas lectura veloz".
El mundo moderno nos enajena, haciéndonos "cosas" y nos sumerge en un cajón de baratijas; porque la vida se ha convertido en una esquina estridente de ruidos ensordecedores donde nosotros no estamos seguros de si el lugar donde nos hallamos es aquel que buscábamos a donde queríamos y debiéramos estar o quizá sea aquel en donde estamos más irremediablemente perdidos, de allí que la lectura sea la hebra para encontrar la hebra el ovillo que verdaderamente somos.
De allí que cada vez la reflexión, intimidad y toma de conciencia -que es el verdadero medio vital de la lectura- están más y más extrañadas, excluidas y enajenadas de nuestras vidas y somos ya como sombras fantasmales y sonámbulas de la existencia. Y es muy difícil volver al centro de encuentro de nosotros mismos, a la armonía y paz interior, a la de tranquilidad de espíritu que debe tener cada quien para que la lectura exista, -porque ésta se da o no como una profunda indagación y franca conversación interior con nosotros mismos- y no perdernos sino multiplicar en cien y mil lecturas más la maravilla que es la vida, la misma que se justifica en la medida que se la lee y se le encuentra su significado esencial.
Danilo Sánchez L., Perú.
Evaluadores independientes califican los cursos de Lectura Veloz del Instituto Internacional CIRCULO ALEPH como uno de los mejores en habla hispana. Hay cursos presenciales en Chile (http://www.circuloaleph.com/instituto/lev.htm) y curso en línea para toda Hispanoamérica (http://www.lecturaveloz.com/)
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domingo 1 de noviembre de 2009
Sobrepeso y riesgo de muerte se relacionan
De acuerdo con los resultados de un estudio publicado, la obesidad eleva significativamente el riesgo de fallecer, lo que justifica la promoción de estilos de vida que mantengan el peso en los niveles adecuados.
El debate en torno a los perjuicios potenciales que acarrea la delgadez extrema recibe una atención desproporcionada en las sociedades occidentales. Por el contrario, las consecuencias de la obesidad, un problema con mayor incidencia y, por tanto, más importante en términos de salud pública, pasan a menudo inadvertidas.
Así opinan los autores de una investigación reciente publicada esta semana en el New England Journal of Medicine . Después de analizar la evolución de más de un millón de personas (475.785 hombres y 588.369 mujeres) a lo largo de 14 años (entre 1982 y 1996), los investigadores han establecido la relación entre el índice de masa corporal (IMC, que se obtiene al dividir el peso en kilogramos por la altura en metros al cuadrado) y el riesgo de fallecimiento prematuro.
RESULTADOS
Las personas con sobrepeso tienen más probabilidades de morir. Por ejemplo, una persona con un IMC de alrededor de 30 (una mujer de 1,63 metros de altura que pese casi 80 kg o un hombre de 1,78 metros con 94,5 kg), tiene entre un 50% y un 100% más de posibilidades de fallecer por todas las causas que otra con un índice cinco puntos menor. Estos resultados coinciden con los de otro estudio anterior, publicado un año antes también en el New England.
«La gente no aprecia realmente que el exceso de peso es perjudicial para su salud», dice la doctora Eugenia Calle, de la Sociedad Americana de Cáncer, en Atlanta (EEUU), y directora del trabajo. «Este mensaje simplemente no se ha divulgado», añade Calle.
Según explican los autores de la investigación, la principal patología asociada al exceso de peso es la enfermedad coronaria, especialmente en el caso de los hombres. Las posibilidades de fallecer por cáncer también son mayores en las personas obesas. Sin embargo, la edad, en contra de lo que han sostenido otros investigadores, no parece un factor determinante: el exceso de peso incrementa las probabilidades de fallecer, tanto en hombres como en mujeres, con independencia de los años que tengan.
Según escriben los investigadores, estos resultados apoyan la elaboración de unas medidas únicas para prevenir la obesidad, válidas durante toda la vida. El objetivo es promover unos hábitos que mantengan el IMC en los niveles recomendados.
En el caso de las mujeres, la cifra debe oscilar entre 22 y 23,4. Para los varones, entre 23,5 y 24,9. En cualquier caso, cifras un punto y medio más altas no implican un incremento significativo del riesgo de fallecimiento.
«Actualmente hay una oportunidad para la medicina clínica y los organismos públicos de comenzar el diálogo sobre cómo prevenir la obesidad con agentes hasta ahora no reconocidos, como las empresas de alimentación», señalan los autores del editorial del New England sobre las conclusiones del estudio.
Si bien una persona con sobre peso sabe lo que tiene que hacer, lo más difícil es cambiar hábitos. Sin embargo, hay una ayuda para lograrlo fácil y definitivamente sin provocar tensiones ni ansiedades. El secreto consiste en usar el poder de la mente profunda. Hay una práctica dirigida y grabada especial para lograrlo y hacer exitoso, de esta manera, cualquier recomendación del médico o nutricionista. (www.circuloaleph.com/editorial/bajardepeso.htm).
El debate en torno a los perjuicios potenciales que acarrea la delgadez extrema recibe una atención desproporcionada en las sociedades occidentales. Por el contrario, las consecuencias de la obesidad, un problema con mayor incidencia y, por tanto, más importante en términos de salud pública, pasan a menudo inadvertidas.
Así opinan los autores de una investigación reciente publicada esta semana en el New England Journal of Medicine . Después de analizar la evolución de más de un millón de personas (475.785 hombres y 588.369 mujeres) a lo largo de 14 años (entre 1982 y 1996), los investigadores han establecido la relación entre el índice de masa corporal (IMC, que se obtiene al dividir el peso en kilogramos por la altura en metros al cuadrado) y el riesgo de fallecimiento prematuro.
RESULTADOS
Las personas con sobrepeso tienen más probabilidades de morir. Por ejemplo, una persona con un IMC de alrededor de 30 (una mujer de 1,63 metros de altura que pese casi 80 kg o un hombre de 1,78 metros con 94,5 kg), tiene entre un 50% y un 100% más de posibilidades de fallecer por todas las causas que otra con un índice cinco puntos menor. Estos resultados coinciden con los de otro estudio anterior, publicado un año antes también en el New England.
«La gente no aprecia realmente que el exceso de peso es perjudicial para su salud», dice la doctora Eugenia Calle, de la Sociedad Americana de Cáncer, en Atlanta (EEUU), y directora del trabajo. «Este mensaje simplemente no se ha divulgado», añade Calle.
Según explican los autores de la investigación, la principal patología asociada al exceso de peso es la enfermedad coronaria, especialmente en el caso de los hombres. Las posibilidades de fallecer por cáncer también son mayores en las personas obesas. Sin embargo, la edad, en contra de lo que han sostenido otros investigadores, no parece un factor determinante: el exceso de peso incrementa las probabilidades de fallecer, tanto en hombres como en mujeres, con independencia de los años que tengan.
Según escriben los investigadores, estos resultados apoyan la elaboración de unas medidas únicas para prevenir la obesidad, válidas durante toda la vida. El objetivo es promover unos hábitos que mantengan el IMC en los niveles recomendados.
En el caso de las mujeres, la cifra debe oscilar entre 22 y 23,4. Para los varones, entre 23,5 y 24,9. En cualquier caso, cifras un punto y medio más altas no implican un incremento significativo del riesgo de fallecimiento.
«Actualmente hay una oportunidad para la medicina clínica y los organismos públicos de comenzar el diálogo sobre cómo prevenir la obesidad con agentes hasta ahora no reconocidos, como las empresas de alimentación», señalan los autores del editorial del New England sobre las conclusiones del estudio.
Si bien una persona con sobre peso sabe lo que tiene que hacer, lo más difícil es cambiar hábitos. Sin embargo, hay una ayuda para lograrlo fácil y definitivamente sin provocar tensiones ni ansiedades. El secreto consiste en usar el poder de la mente profunda. Hay una práctica dirigida y grabada especial para lograrlo y hacer exitoso, de esta manera, cualquier recomendación del médico o nutricionista. (www.circuloaleph.com/editorial/bajardepeso.htm).
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